7/1/09
Pieza de exhibición, restaurada tras la (totalmente) inesperada sustracción del museo de sitio (c. 1992)
Flowers, I sent,
were found dead on their arrival
The words, I said,
inserted foot in my mouthful
So when, we dance,
My lead it ain't so graceful
(Isn't so, not ain't so)
I'M A HAPLESS ROMANTIC
ST-T-TUTTERING P-POET
JUST CALL ME A TRAGIC COMIC
CAUSE I'M, IN, IN LOVE WITH YOU
And when, we dine,
I forget to push in your seat
I wear, the wine,
spilling hearts all over my sleeve
A stitch, in time,
proposing down on my knees
(Splitting between the seams)
I'M A HAPLESS ROMANTIC
ST-T-TUTTERING P-POET
JUST CALL ME A TRAGIC COMIC
CAUSE I'M, IN, IN LOVE WITH YOU
Nobody, can know the,
trouble I've, seen
Nobody, can know the,
trouble I, get into,
when I'm with you
5/1/09
4/1/09
3/1/09
2/1/09
World Poetry Slam 2008
Felicidades al slam poet Joaquín Zihuatanejo por haber ganado el Individual World Poetry Slam 2008. (http://www.gotpoetry.com/News/print/sid=23481.html)
Aquí su interpretación de This is a Suit.
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Congratulations to the slam poet Joaquin Zihuatanejo on winning the Individual World Poetry Slam 2008.
Here This is a Suit:
Aquí su interpretación de This is a Suit.
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Congratulations to the slam poet Joaquin Zihuatanejo on winning the Individual World Poetry Slam 2008.
Here This is a Suit:
29/12/08
Decisivo
About her childhood in the Canadian wilderness, Margaret Atwood wrote: “On fine days we spent our time turning over rocks to see what was underneath. The most disappointing was nothing. Then, in ascending order, came worms, millipedes, spiders, beetles, ants' nests, toads, snakes, mice, and newts and salamanders. Newts and salamanders were the ultimate; they were extremely rare. Sometimes we just looked, and meditated, and put the rock back. Sometimes we poked things with a stick to see what would happen.”
“People often ask me, ''What's the difference between writing poetry and writing fiction?'' And surely it is this: with a poem, you look, and meditate, and put the rock back. With fiction you poke things with a stick to see what will happen.”
---
The Poetry of Margaret Atwood
Roger Fritts
Cedar Lane Unitarian Universalist Church
Bethesda, Maryland
December 2, 2007
“People often ask me, ''What's the difference between writing poetry and writing fiction?'' And surely it is this: with a poem, you look, and meditate, and put the rock back. With fiction you poke things with a stick to see what will happen.”
---
The Poetry of Margaret Atwood
Roger Fritts
Cedar Lane Unitarian Universalist Church
Bethesda, Maryland
December 2, 2007
26/12/08
22/12/08
19/12/08
Ida y vuelta
En estos días el sol calicina un rostro hasta resecar y cuartear las entradas de la piel. Un sol que de tanto es blanco y restalla en el asfalto. Los autos, los amigos, las casas. El aire envenenado. Frío.
17/12/08
And then came the rush of the flood
Once I wanted to be the greatest
No wind or waterfall could STALL me
And then came the rush of the flood
The stars at night turned DEEP to dust
Melt me down
into big black armour
Leave no trace
Of grace
Just in your honor
Lower me down
TO CULPRIT SOUTH
Make 'EM WASH A SPACE IN TOWN
FOR THE LEAD
AND THE DREGS OF MY BED
I'VE BEEN SLEEPING
Lower me down
PIN ME IN
Secure the grounds
For the later parade
Once I wanted to be the greatest
TWO FISTS OF SOLID ROCK
WITH BRAINS THAT COULD EXPLAIN
Any feeling
Lower me down
PIN ME IN
Secure the grounds
FOR THE LEAD
AND THE DREGS OF MY BED
I'VE BEEN SLEEPING
For the later parade
Once I wanted to be the greatest
No wind or water fall could STALL me
And then came the rush of the flood
The stars at night turned DEEP to dust
16/12/08
13/12/08
Epifanía o lo que de mí se dice (Tú sí escribes muy bonito)
Dicen de mí
que yo he sido un libro abierto
Donde mucha gente ha escrito
no hagas caso, nada es cierto.
En blanco está
nádie supo escribir nada
no dejaron ni una huella
nadie le importaba nada.
Me importas tú
tú si escribes muy bonito
para tí soy libro abierto
escribe en mí, te necesito.
Escribe en mí, te necesito.
Escribe en mí, te necesito.
Escribe en mí, te necesito.
7/12/08
Con David Huerta
Abrazados
Te abrazo y en el agua de oro
se inicia
una perfumada ondulación.
Te abrazo, cierro los ojos
y estamos en Bagdad.
Te abrazo lentamente
hasta que una electricidad
de sábanas y relojes
me enciende cada hueso.
Te abrazo, en fin: cierras los ojos,
abro las manos
para sentir la playa delgada
de tu espalda. Me abrazas
y caemos en un arroyo, alveolo,
filo de olvido,
fijeza de espuma y llamarada.
HUERTA, David, La música de lo que pasa, CNCA-DGP, México DF, 1997. (Col. Práctica Mortal) p. 96
2/12/08
1/12/08
21/11/08
El Gangbang de Óscar David López
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El cielo más líquido de Luis Armenta Malpica
Cuando en duda, es preciso acudir siempre al diccionario más próximo. Esta es una sugerencia que desde años atrás he intentado seguir. Y es que dudé al confrontarme con el libro de Luis Armenta Malpica: El cielo más líquido. Así encontré que la palabra “cielo” según ofrece el Diccionario de la Real Academia Española tiene acepciones múltiples, al igual que el poemario de Luis.
Como primer sugerencia el DRAE nos dice que el cielo es una esfera aparente azul y diáfana que rodea la Tierra. Es El cielo más líquido esa esfera que todo lo envuelve. Dentro de este cielo, habitan y se reproducen las historias de los claveles y las rosas. Combaten (como al principio) los hombres y las mujeres. Se fundan las ciudades que se vuelven una mancha estéril sobre el rostro del mundo. Es bajo su manto protector donde se multiplica la luz y se difunden los silencios. Donde crecen los jardines: cedros contra el crepúsculo. Donde las madres se despiden de sus hijos. Es la cantidad de atmósfera que cubre a los residentes y domina incluso sus ideas. La idea de Dios que todo lo contiene y por lo tanto todo lo es, mientras que, concomitante, piensa al mundo. Es la metáfora perfecta que Luis maneja a lo largo de esta colección: del cielo parte la creación del poeta para forjar nuevos mundos que se fundan sobre la frágil desnudez de las palabras.
Aquí está presente la disyuntiva entre mirar hacia uno y otro lado de ambas caras de la moneda. El poeta busca reconciliarse con el amor mismo que consume a los amantes. Busca su transformación desde el sujeto para asumir la postura del amado, harto ya de hacer de activo en la interminable persecución del sobresalto. En el corazón acelerado se perciben los rastros inquietantes del alma del poeta que busca sin éxito un domicilio propicio para celebrar la entrega del beso.
En todo el fuego de lanzarse hacia otros cuerpos también se encuentra la inmanencia de aquél que espía entre los cuerpos y los hechos. La constante presencia de un dios que todo lo puede, todo lo envuelve. Que es Todo. Entre los amantes pervive este dios y es el lazo que los une. Duerme en la misma cama. Es el delgado hilo entre las miradas de los amantes que yacen juntos mientras al fondo suena algo de Strauss o de Stravinsky. Es la tenue luz que se vierte sobre ellos sobre la íntima tersura del calor familiar bajo las sábanas.
El cielo, según el Diccionario, es también Dios mismo o, como ahí se especifica, su Providencia. El poeta visita el pasaje bíblico que nos relata que a Moisés le es permitido ver a Yahvé sólo de espaldas. A espaldas de Dios el poeta construye un planeta rebelde en el cual se desprende de la creación y hace brotar de su boca las nuevas realidades. Es crear con amor un ámbito, un mundo y un largo aliento vertical, como la misma espalda de este Dios. Al mismo tiempo subversivo y fiel hasta la muerte, el juego que el poeta plantea se advierte en la colocación de mayúsculas y minúsculas en los sustantivos estratégicos. Se reafirma la certeza de la existencia de Dios, así como la del mismo Hombre. Ambos fijan la mirada en el espejo insomne que es un alfabeto propuesto por Luis Armenta. Desde el alfa hasta el omega. La santidad en el aroma de las flores al final de la vida.
Si hemos de ceñirnos a lo que dice el diccionario, cielo es el apelativo cariñoso de la persona querida. En El cielo más líquido también se canta al amor. A los besos no dados y a las caricias. Hay claveles y hay rosas que son objeto y receptáculo del amor.
Cielo protector es El cielo más líquido. Y así como en la relación mítica de la antigüedad que existe entre el cielo y la tierra, es el Cielo el que se abre para que el agua caiga. El agua que purifica. El agua que se vierte sobre la frente de los hombres. El agua de da vida a los claveles y las rosas de cualquier jardín. El agua del diluvio. El agua que limpia cuerpos, rostros, pies. El cielo más líquido se abre para dar paso a ese reino del agua que oscila pendiente de la inmanencia sensual y sensorial del poeta mismo.
Es pues, El cielo más líquido una oportunidad definitiva para acercarse a la obra un poeta de fina factura. Poemas que nombran al amor, a Dios y a los hombres. Poemas que nos hablan de todo eso que el Cielo guarda. De todo eso que nosotros somos.
Como primer sugerencia el DRAE nos dice que el cielo es una esfera aparente azul y diáfana que rodea la Tierra. Es El cielo más líquido esa esfera que todo lo envuelve. Dentro de este cielo, habitan y se reproducen las historias de los claveles y las rosas. Combaten (como al principio) los hombres y las mujeres. Se fundan las ciudades que se vuelven una mancha estéril sobre el rostro del mundo. Es bajo su manto protector donde se multiplica la luz y se difunden los silencios. Donde crecen los jardines: cedros contra el crepúsculo. Donde las madres se despiden de sus hijos. Es la cantidad de atmósfera que cubre a los residentes y domina incluso sus ideas. La idea de Dios que todo lo contiene y por lo tanto todo lo es, mientras que, concomitante, piensa al mundo. Es la metáfora perfecta que Luis maneja a lo largo de esta colección: del cielo parte la creación del poeta para forjar nuevos mundos que se fundan sobre la frágil desnudez de las palabras.
Aquí está presente la disyuntiva entre mirar hacia uno y otro lado de ambas caras de la moneda. El poeta busca reconciliarse con el amor mismo que consume a los amantes. Busca su transformación desde el sujeto para asumir la postura del amado, harto ya de hacer de activo en la interminable persecución del sobresalto. En el corazón acelerado se perciben los rastros inquietantes del alma del poeta que busca sin éxito un domicilio propicio para celebrar la entrega del beso.
En todo el fuego de lanzarse hacia otros cuerpos también se encuentra la inmanencia de aquél que espía entre los cuerpos y los hechos. La constante presencia de un dios que todo lo puede, todo lo envuelve. Que es Todo. Entre los amantes pervive este dios y es el lazo que los une. Duerme en la misma cama. Es el delgado hilo entre las miradas de los amantes que yacen juntos mientras al fondo suena algo de Strauss o de Stravinsky. Es la tenue luz que se vierte sobre ellos sobre la íntima tersura del calor familiar bajo las sábanas.
El cielo, según el Diccionario, es también Dios mismo o, como ahí se especifica, su Providencia. El poeta visita el pasaje bíblico que nos relata que a Moisés le es permitido ver a Yahvé sólo de espaldas. A espaldas de Dios el poeta construye un planeta rebelde en el cual se desprende de la creación y hace brotar de su boca las nuevas realidades. Es crear con amor un ámbito, un mundo y un largo aliento vertical, como la misma espalda de este Dios. Al mismo tiempo subversivo y fiel hasta la muerte, el juego que el poeta plantea se advierte en la colocación de mayúsculas y minúsculas en los sustantivos estratégicos. Se reafirma la certeza de la existencia de Dios, así como la del mismo Hombre. Ambos fijan la mirada en el espejo insomne que es un alfabeto propuesto por Luis Armenta. Desde el alfa hasta el omega. La santidad en el aroma de las flores al final de la vida.
Si hemos de ceñirnos a lo que dice el diccionario, cielo es el apelativo cariñoso de la persona querida. En El cielo más líquido también se canta al amor. A los besos no dados y a las caricias. Hay claveles y hay rosas que son objeto y receptáculo del amor.
Cielo protector es El cielo más líquido. Y así como en la relación mítica de la antigüedad que existe entre el cielo y la tierra, es el Cielo el que se abre para que el agua caiga. El agua que purifica. El agua que se vierte sobre la frente de los hombres. El agua de da vida a los claveles y las rosas de cualquier jardín. El agua del diluvio. El agua que limpia cuerpos, rostros, pies. El cielo más líquido se abre para dar paso a ese reino del agua que oscila pendiente de la inmanencia sensual y sensorial del poeta mismo.
Es pues, El cielo más líquido una oportunidad definitiva para acercarse a la obra un poeta de fina factura. Poemas que nombran al amor, a Dios y a los hombres. Poemas que nos hablan de todo eso que el Cielo guarda. De todo eso que nosotros somos.
18/11/08
del muy hoy
¿cómo corroborar la constancia de los presagios que llegan y estremecen la piel desde la nuca y hasta más (bastante más) abajo?
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